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Infancia y crisis
Un niño que aprende diferente
Dificultades de aprendizaje en niños
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "dificultades de aprendizaje", "trastorno específico del aprendizaje" o "necesidades educativas especiales". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que el niño siente tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
¿Qué está viviendo este niño?
Hay niños que aprenden de otra manera. No es que no quieran aprender. Es que la escuela está diseñada para un tipo de aprendizaje (leer, escribir, memorizar) que a ellos les cuesta enormemente. Pueden ser inteligentes, creativos, tener ideas brillantes. Pero en clase, se quedan atrás.
Este niño puede haberse esforzado mucho, pero los resultados no llegan. Los profesores dicen que "no presta atención" o "no se esfuerza". Los compañeros se ríen de él. En casa, las tareas escolares son una batalla diaria.
Con el tiempo, el niño empieza a creer que es "tonto" o "torpe". Deja de intentarlo. Prefiere no hacer las tareas a tener que enfrentarse a su propio fracaso. A veces, empieza a tener problemas de conducta para evitar la situación.
No es que este niño "no quiera" aprender. Es que necesita aprender de otra manera. Y cuando no se le ofrece esa posibilidad, se siente un fracasado.
Quien vive así suele experimentar:
- Dificultad para leer, escribir, hacer cálculos o comprender conceptos abstractos.
- Rendimiento escolar por debajo de lo esperado para su edad.
- Frustración, ansiedad o evitación de situaciones académicas.
- Baja autoestima: "Soy tonto", "No valgo para nada".
- Problemas de conducta como forma de evitar el fracaso.
- Tristeza, irritabilidad o aislamiento social.
- A menudo, también ansiedad o depresión asociadas.
No es que este niño "quiera" estar así. Es que está atrapado en un sistema que no se adapta a él. Y no sabe cómo pedir ayuda.
El dolor de las dificultades de aprendizaje en la infancia no viene solo de la dificultad en sí. Viene de años de fracaso escolar, de comparación con otros niños, de mensajes que le hacen sentir menos.
El sistema educativo premia un tipo de inteligencia y un tipo de aprendizaje. El niño que no encaja, se siente excluido. Y ese sentimiento de exclusión puede durar toda la vida.
Los padres también sufren. Ven a su hijo frustrado, ven las notas, ven los conflictos en casa. No saben qué hacer. A veces, también ellos empiezan a pensar que el niño "no se esfuerza".
Muchos niños con dificultades de aprendizaje no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres tonto. Aprendes de otra manera. Y no pasa nada. Podemos encontrar la manera que sí funciona para ti."
Hay salida
La salida no es "forzarle a aprender como los demás". Eso solo empeora las cosas. La salida es entender cómo aprende ese niño, encontrar estrategias adaptadas, y ayudarle a recuperar la confianza en sí mismo.
Con el acompañamiento adecuado, muchos niños con dificultades de aprendizaje descubren que es posible:
- Identificar sus fortalezas y debilidades.
- Desarrollar estrategias de estudio adaptadas.
- Usar tecnologías de apoyo (audiolibros, dictado por voz, etc.).
- Mejorar su rendimiento escolar.
- Recuperar la autoestima.
- Dejar de sentirse "tonto" o "fracasado".
- Disfrutar del aprendizaje.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y la familia no tiene que hacerlo sola.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: la forma de aprender del niño no es un error. El problema no está en él, sino en un sistema que no se adapta a su ritmo.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de preguntar "qué déficit tiene", preguntamos "cómo aprende mejor".
- En lugar de centrarnos en lo que no sabe hacer, miramos lo que sí sabe hacer.
- En lugar de etiquetar al niño, le ayudamos a describir su propia experiencia.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí el niño no es un "fracaso escolar". Es un niño con una forma única de aprender. El terapeuta le hablará con juegos, cuentos, dibujos. Le ayudará a sentirse seguro.
2. Un espacio para los padres
Los padres no son culpables. El acompañamiento les ayudará a entender a su hijo, a manejar las tareas escolares sin peleas, a recuperar la confianza en ellos mismos como padres.
3. Ayudar al niño a entender su forma de aprender
No es "tonto". Aprende de otra manera. El terapeuta le ayudará a poner palabras a su experiencia.
4. Desarrollar estrategias adaptadas
No sirven los mismos métodos para todo el mundo. El acompañamiento ayudará a encontrar los que sí funcionan para ese niño.
5. Trabajar con la escuela
El terapeuta puede ayudar a mediar con la escuela, a pedir adaptaciones, a explicar las necesidades del niño.
6. Sanar la herida del fracaso escolar
Años de suspensos, de comparaciones, de críticas, dejan una herida. Esa herida puede ser acompañada.
7. Recuperar la autoestima
Cada pequeño logro es celebrado. El niño aprende a verse a sí mismo con otros ojos.
8. Un proceso a su ritmo, sin plazos ni exigencias
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que tenga formación específica en trabajo con niños
3. Que entienda las dificultades de aprendizaje y no las reduzca a "falta de esfuerzo"
4. Que incluya a la familia en el proceso
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.