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Infancia y crisis

Tics que llegan sin avisar

Síndrome de Tourette

En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "síndrome de Tourette" o "trastorno de tics". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.

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¿Qué está viviendo esta persona?

Hay personas cuyo cuerpo hace cosas sin permiso. Un parpadeo repetitivo, un carraspeo, un movimiento de hombros, una palabra que se escapa. No es que quieran hacerlo. Es que el cuerpo tiene su propia voluntad.

Los tics son movimientos o sonidos involuntarios, repentinos, rápidos, recurrentes. Pueden ser motores (guiñar un ojo, encoger los hombros, saltar) o vocales (carraspear, gruñir, decir palabras o frases). En el síndrome de Tourette, hay tanto tics motores como vocales, y duran más de un año.

Quien vive así puede pasar el día luchando por contener los tics, especialmente en situaciones sociales. Pero contenerlos es agotador, y al final, cuando llegan a casa, explotan. La fatiga es enorme. La vergüenza también.

Quien vive así suele experimentar:

- Tics motores y vocales que aparecen y desaparecen.

- Sensación de tensión creciente antes del tic, y alivio después.

- Capacidad de suprimir los tics temporalmente, pero con esfuerzo.

- Los tics cambian con el tiempo: unos desaparecen, aparecen otros.

- En algunos casos, tics complejos como tocarse, repetir palabras o gestos.

- A menudo, también TDAH, ansiedad o trastorno obsesivo-compulsivo.

- Dificultades en la escuela o el trabajo por los tics o por la medicación.

- Aislamiento social por vergüenza o por miedo al rechazo.

No es que esta persona "quiera" llamar la atención o "no tenga control". Es que su cerebro genera estos movimientos involuntarios. No los elige.
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¿Por qué duele tanto?

El síndrome de Tourette duele porque el cuerpo no obedece. La persona puede querer estar quieta, pero su cuerpo se mueve. Puede querer estar callada, pero su cuerpo emite sonidos. Y los demás, a menudo, no entienden. Se ríen, imitan, señalan, excluyen.

En la infancia, el acoso escolar es frecuente. En la edad adulta, las dificultades laborales y sociales también.

La persona con Tourette suele sentirse avergonzada, fuera de control, agotada por el esfuerzo de contener los tics.

Muchas personas con Tourette no han tenido la oportunidad de escuchar: "No es tu culpa. Tu cuerpo hace esto sin tu permiso. No eres raro. Y hay formas de gestionarlo."

Hay salida

La salida no es "eliminar los tics" (a veces no se puede). La salida es aprender a convivir con ellos, a gestionar la vergüenza, a pedir adaptaciones, y a reducir el impacto en tu vida.

Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con Tourette descubren que es posible:

- Aprender técnicas para gestionar los tics (terapia conductual).

- Reducir la frecuencia o intensidad de los tics.

- Gestionar la ansiedad y la vergüenza asociadas.

- Pedir adaptaciones en el trabajo o la escuela.

- Dejar de sentirse un "bicho raro".

- Conectar con otras personas con Tourette.

Hay salida. No es fácil. Pero se sale.

Un enfoque diferente: la mirada humanista

¿En qué consiste esta mirada?

Parte de una idea sencilla y profunda: tus tics no son un error. Son parte de cómo funciona tu cuerpo. No eres tus tics. Eres la persona que los vive.

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

- En lugar de preguntar "qué tienes", preguntamos "cómo vives tus tics".

- En lugar de centrarnos en eliminarlos, te acompañamos a gestionar el impacto.

- En lugar de juzgarte, te acogemos.

Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.

¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?

El acompañamiento te ofrece:

1. Una mirada incondicional, sin etiquetas

Aquí no eres un "Tourette". Eres una persona con un cuerpo que hace movimientos involuntarios. El terapeuta no te juzgará si tienes un tic en sesión.

2. Un espacio para dejar de sentir vergüenza

Fuera, quizás aguantas las ganas de tic para que no te vean. Dentro, puedes soltar. No pasa nada. El terapeuta lo entiende.

3. Aprender a gestionar los tics

Existen técnicas (como la terapia de inversión de hábito) que pueden ayudar. El acompañamiento te enseñará.

4. Gestionar la ansiedad

La ansiedad empeora los tics. Y los tics generan ansiedad. Un círculo. El acompañamiento te ayudará a romperlo.

5. Pedir adaptaciones

En el trabajo, en la escuela, en los exámenes. Tienes derecho a que te adapten el entorno. El acompañamiento te ayudará a pedirlo.

6. Conectar con la comunidad

Saber que no estás solo. El terapeuta puede orientarte sobre grupos y asociaciones.

7. Acompañar el acoso si lo has sufrido

Muchas personas con Tourette han sufrido acoso escolar. Esa herida necesita ser acompañada.

8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias

¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?

1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.

2. Que conozca el síndrome de Tourette y no lo confunda con algo "psiquiátrico"

3. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento

Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento

Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.

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