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Trauma y maternidad

Sentirse roto en pedazos

Disociación

En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "trastorno límite de la personalidad" (TLP), "trastorno borderline" o "inestabilidad emocional". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.

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¿Qué está viviendo esta persona?

Hay personas que viven al borde del abismo emocional. Las emociones son intensas, cambiantes, desbordantes. Un pequeño contratiempo puede llevarles a la desesperación. Un pequeño gesto de cariño, a la euforia. Las relaciones son un infierno: o las idealizan o las odian. Tienen miedo al abandono, hacen lo que sea por evitarlo, pero a menudo provocan lo que más temen.

No es que esta persona "sea así" o "manipule". Es que su capacidad para regular las emociones está dañada, a menudo por traumas tempranos (abandono, abuso, invalidación). Su mundo interior es un volcán.

Quien vive así suele experimentar:

- Esfuerzos para evitar el abandono (real o imaginado).

- Patrón de relaciones inestables e intensas (idealización y devaluación).

- Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo inestable.

- Impulsividad en al menos dos áreas (gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción, atracones).

- Comportamientos suicidas o autolesiones.

- Inestabilidad emocional (cambios de humor intensos).

- Sensación crónica de vacío.

- Dificultad para controlar la ira.

- Ideas paranoideas o síntomas disociativos.

No es que esta persona "quiera" estar así. Es que su personalidad se ha organizado en torno a esta inestabilidad como forma de sobrevivir.
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¿Por qué duele tanto?

El TLP duele porque la persona sufre constantemente. Las emociones son como un torrente que no puede controlar. Las relaciones se rompen una y otra vez. Se siente vacía, sola, a veces quiere morir.

Además, el estigma es enorme. Muchos profesionales tienen miedo de atender a personas con TLP. Les llaman "difíciles", "manipuladores". Y eso duele aún más.

La persona con TLP suele sentirse incomprendida, rechazada, desesperanzada.

Muchas personas con TLP no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres difícil. No eres un caso perdido. El TLP tiene tratamiento. Y se puede mejorar mucho."

Hay salida

La salida no es "cambiar tu personalidad". La salida es aprender a regular las emociones, a manejar las relaciones, y a construir una identidad más estable. Hay tratamientos específicos muy eficaces (terapia dialéctico-conductual, terapia basada en mentalización, etc.).

Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con TLP descubren que es posible:

- Reducir las autolesiones y las conductas impulsivas.

- Regular las emociones.

- Mejorar las relaciones (dejar de idealizar y devaluar).

- Reducir el miedo al abandono.

- Disminuir la sensación de vacío.

- Dejar de sentir que viven al borde del abismo.

Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.

Un enfoque diferente: la mirada humanista

¿En qué consiste esta mirada?

Parte de una idea sencilla y profunda: tu inestabilidad no es un defecto. Es una forma de sobrevivir a un entorno que no fue seguro. Ahora puedes aprender otras formas de estar en el mundo.

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

- En lugar de decirte "estás exagerando", validamos tu intensidad.

- En lugar de tenerte miedo, te acompañamos.

- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.

Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.

¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?

El acompañamiento te ofrece:

1. Una mirada incondicional, sin etiquetas

Aquí no eres un "borderline". Eres una persona que sufre mucho. El terapeuta no te tiene miedo.

2. Un espacio seguro

La relación terapéutica es un laboratorio. Aquí puedes aprender a confiar, a regular las emociones, a no huir.

3. Psicoeducación

Entender qué es el TLP, por qué ocurre, qué tratamiento hay. El conocimiento alivia.

4. Aprender a regular las emociones

Identificar emociones, tolerar la angustia, reducir la impulsividad. El acompañamiento te enseña.

5. Trabajar el miedo al abandono

El miedo al abandono es central. El acompañamiento te ayuda a entenderlo y a gestionarlo.

6. Mejorar las relaciones

Aprender a ver a los demás como personas complejas (no todo bueno ni todo malo), a comunicar necesidades, a poner límites.

7. Trabajar el trauma de fondo

El TLP casi siempre viene de traumas tempranos. Si el trauma se trata, los síntomas mejoran.

8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias

¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?

1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.

2. Que tenga experiencia en TLP o trastornos de la personalidad

3. Que no te tenga miedo ni te etiquete como "difícil"

4. Que conozca la terapia dialéctico-conductual u otros enfoques específicos

Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento

Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.

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