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Dependencia y libertad interior

Pantallas que devoran el tiempo

Adicción a Internet

En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "adicción a Internet", "uso problemático de Internet" o "trastorno por uso de videojuegos". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Tú decides qué palabra, si alguna, te acompaña mejor. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.

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¿Qué está viviendo esta persona?

Hay personas que un día entraron en una pantalla y les costó mucho salir. Empezó como un rato de ocio, una partida, un vídeo, un scroll. Pero el rato se alargó a horas. Las horas se comieron la tarde. La tarde se comió la noche. Y cuando apagaron la pantalla, sintieron un vacío.

Quien vive así puede estar atrapado en los videojuegos, en las redes sociales, en el porno, en las series, en las compras online, en la navegación sin rumbo. Da igual la pantalla. Lo que importa es la experiencia: el tiempo que se escapa, la vida que pasa mientras los dedos se mueven.

La persona ya no elige cuánto tiempo pasa frente a la pantalla. La pantalla elige por ella. Sabe que debería parar, sabe que tiene cosas que hacer, pero cuando está delante, el mundo real se desvanece.

Quien vive así suele experimentar:

- Una necesidad intensa de estar conectado, de jugar, de mirar, de scrollear.

- Dificultad para controlar el tiempo que pasa frente a la pantalla.

- Cada vez necesita más tiempo para sentir la misma satisfacción (tolerancia).

- Ha intentado reducir el tiempo o dejar de hacerlo, sin éxito.

- Siente ansiedad, irritabilidad o vacío cuando no puede acceder a la pantalla.

- Sigue usando la pantalla aunque le cause problemas en el trabajo, los estudios, las relaciones o la salud (falta de sueño, dolores de espalda, fatiga visual).

- Ha dejado de hacer cosas que antes le gustaban (deporte, quedar con amigos, leer) para estar en la pantalla.

- Miente sobre el tiempo que pasa conectado o esconde su uso.

No es que esta persona sea "vaga" o "sin voluntad". Es que la pantalla ha secuestrado su sistema de recompensa. Y además, muchas veces detrás hay un vacío, una soledad o un malestar que la pantalla ayuda a evadir.
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¿Por qué duele tanto?

La adicción a las pantallas duele porque es una pérdida silenciosa. No deja marcas visibles como el alcohol o las drogas. No da síndrome de abstinencia físico peligroso. Pero se come la vida. Día a día. Hora a hora.

Detrás de este uso excesivo suele haber:

- Un vacío existencial: la vida real no interesa, no ilusiona, no llena. La pantalla sí. Por un rato.

- Una dificultad para gestionar las emociones: la ansiedad, la tristeza, el aburrimiento. La pantalla distrae. Anestesia.

- Una soledad real: no hay vínculos profundos en la vida real, pero en la pantalla hay likes, hay partidas, hay comunidad.

- Una baja autoestima: en la vida real no me siento competente. En la pantalla, sí. Soy bueno en este juego, tengo seguidores, consigo logros.

- Un miedo a la vida real: afuera hay exigencias, fracasos, conflictos. En la pantalla, todo está bajo control.

La persona atrapada en las pantallas suele sentirse culpable. Sabe que está perdiendo el tiempo, pero no sabe cómo parar. Se promete "esta es la última partida", "cinco minutos más", y vuelven a pasar horas.

Muchas personas atrapadas en las pantallas no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres vago. No eres débil. Esto que te pasa tiene sentido. La pantalla no es el problema. El problema es lo que estás evitando. Y eso se puede mirar."

Hay salida

Lo primero que hay que decir es esto: la recuperación es posible. No es fácil. Pero se sale.

La salida no es "apagar el wifi y tener fuerza de voluntad". La salida es entender qué hay detrás de ese uso excesivo, y aprender a habitar la vida real sin necesidad de evadirte constantemente.

Con el acompañamiento adecuado, muchas personas atrapadas en las pantallas descubren que es posible:

- Recuperar el control sobre el tiempo que pasan conectados.

- Entender qué función cumplía la pantalla: ¿distraer? ¿anestesiar? ¿conectar? ¿sentirse competente?

- Aprender a gestionar la ansiedad, la tristeza o el aburrimiento sin recurrir a la pantalla.

- Reconstruir una vida real con sentido: relaciones, proyectos, aficiones.

- Dejar de sentirse culpable y recuperar la autoestima.

Hay salida. No es rápida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.

Un enfoque diferente: la mirada humanista

Existen muchas formas de entender el uso excesivo de pantallas. Cada enfoque tiene su valor y puede ser útil para diferentes personas en diferentes momentos.

El enfoque que presentamos aquí es el humanista, existencial y fenomenológico. Es el enfoque que se utiliza ampliamente en Europa y en muchas otras partes del mundo para acompañar estas experiencias sin reducirlas a "trastornos", sin etiquetar a la persona y sin tratarla como un conjunto de síntomas que hay que eliminar.

¿En qué consiste esta mirada?

Parte de una idea sencilla y profunda: tu uso de las pantallas no es un error. Es una forma —dolorosa pero eficaz— de gestionar un vacío o un malestar que no has sabido afrontar de otro modo. Y como forma de gestión, puede ser comprendida, acogida y transformada.

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

- En lugar de preguntar "cuántas horas pasas", preguntamos "qué te pasa y qué buscas en la pantalla".

- En lugar de centrarnos en limitar el tiempo, miramos la historia emocional.

- En lugar de juzgar, acogemos.

- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.

¿Qué conduce al bienestar desde esta visión?

El bienestar no se alcanza solo limitando las horas de pantalla. Se alcanza recuperando el interés por la vida real, sanando el vacío que hay detrás, y aprendiendo a gestionar el malestar de otra manera. Esto incluye:

- Dejar de sentir vergüenza o culpa por tu uso de pantallas.

- Entender qué función cumplían.

- Aprender otras formas de gestionar la ansiedad, la tristeza o el aburrimiento.

- Reconstruir una vida real con sentido.

¿Y qué lugar ocupa la pantalla?

En la mirada humanista, el uso excesivo de pantallas no es una "adicción" en el sentido clínico clásico. Es una estrategia de evitación que en algún momento tuvo sentido. Acompañar no es arrancarte la pantalla sin darte otra. Es ayudarte a encontrar algo en la vida real que merezca la pena.

Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio. Y es la mirada que guía la forma en que nuestros profesionales acompañan a quienes viven esta pérdida de tiempo y de vida.

¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?

En el counselling, la terapia y/o la psicoterapia humanista no se te mirará como un "adicto a la tecnología" ni se te pondrá ninguna etiqueta que te encierre. Se te verá como una persona que, en este momento de su vida, ha perdido el rumbo, y necesita un espacio para entender qué hay detrás de esa pantalla y recuperar el deseo por la vida real.

No se tratará de "quitarte el móvil". Se tratará de acompañarte a descubrir qué estás evitando, qué vacío estás llenando con la pantalla, y a encontrar otras formas de habitar el mundo.

El acompañamiento humanista, existencial y fenomenológico te ofrece:

1. Una mirada incondicional, sin etiquetas

Aquí no eres un "adicto a la tecnología". Eres una persona con una historia, un vacío, y una forma de gestionarlo que te está haciendo daño. El terapeuta te dirá: "Cuéntame qué pasa cuando apagas la pantalla".

2. Un espacio para dejar de sentir culpa

Fuera de la terapia, quizás te castigas por las horas perdidas. Dentro, descubrirás que hay alguien que te acompaña sin juzgar. No se trata de culparte. Se trata de entender.

3. Comprender tu historia sin culpar a nadie

¿Qué hay detrás? ¿Aburrimiento? ¿Soledad? ¿Ansiedad? ¿Fracaso escolar? ¿Dificultades para conectar con otros? Entenderlo no es para echar la culpa, sino para dejar de cargar con algo que no elegiste.

4. Aprender a gestionar el malestar sin recurrir a la pantalla

La pantalla distrae. Anestesia. El acompañamiento te invitará, poco a poco, a sentir lo que hay detrás. Al principio da miedo. Pero con el tiempo descubres que puedes estar aburrido, triste o ansioso sin necesidad de scrollear sin sentido.

5. Recuperar el interés por la vida real

¿Qué te gustaba hacer antes de que la pantalla lo ocupara todo? ¿Pasear? ¿Quedar con amigos? ¿Leer? ¿Tocar un instrumento? El acompañamiento te ayudará a redescubrir pequeñas alegrías fuera de la pantalla.

6. Reconstruir relaciones auténticas

Las relaciones en la pantalla no son malas, pero a veces sustituyen a las reales. El acompañamiento te ayudará a salir del aislamiento, a conectar de verdad, sin filtros ni likes.

7. Sanar la autoestima herida

Detrás del uso excesivo de pantallas suele haber una creencia: "Mi vida real no vale nada". Esa creencia no se cambia con frases hechas. Se desmonta experimentando que sí, que hay cosas que merecen la pena.

8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias

No se trata de "dejar la pantalla para siempre". Se trata de recuperar la libertad de elegir. Un buen acompañamiento respeta tus tiempos.

¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?

Si decides buscar acompañamiento para esta dificultad, aquí tienes algunas pistas para encontrar a la persona adecuada:

1. Que sea miembro activo de una asociación profesional o colegio de psicólogos

Un profesional que pertenece a una asociación profesional referente en el enfoque humanista, existencial y fenomenológico —como AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP y otras— acredita y prestigia su práctica. En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.

2. Que no te juzgue ni te etiquete

Si el terapeuta te dice "tienes que dejar las pantallas" sin entender qué hay detrás, probablemente no está trabajando desde la mirada humanista.

3. Que entienda que esto no es "falta de voluntad"

Un buen terapeuta sabe que el uso excesivo de pantallas no se arregla con más fuerza de voluntad. Se entiende.

4. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento

Pregunta directamente: "¿Has acompañado antes a personas con problemas con las pantallas?"

5. Que te ofrezca una primera conversación sin compromiso

Aprovéchala para conocerle y escuchar tu intuición.

Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento

Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.

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