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Ánimo infantil y valía
Montañas rusas emocionales
Trastorno bipolar
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "trastorno bipolar", "enfermedad maníaco-depresiva" o "trastorno afectivo bipolar". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Tú decides qué palabra, si alguna, te acompaña mejor. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas que viven en una montaña rusa emocional. No es que tengan altibajos como todo el mundo. Es que sus subidas y bajadas son mucho más extremas. A veces están arriba: energía desbordante, pocas horas de sueño, ideas que se disparan, una euforia que roza lo incontrolable. Otras veces están abajo: una tristeza profunda, un agotamiento extremo, la vida sin color, sin ganas, sin sentido.
Entre medias, a veces hay momentos de calma. Pero la persona nunca sabe cuándo llegará la siguiente subida o la siguiente bajada.
Quien vive así suele experimentar dos fases muy distintas:
Fase de subida (euforia o hipomanía):
- Estado de ánimo anormalmente elevado, expansivo o irritable.
- Aumento de la autoestima o grandiosidad.
- Disminución de la necesidad de dormir (duerme poco y no se siente cansado).
- Más hablador de lo habitual, verborrea.
- Fuga de ideas o sensación de que los pensamientos van a toda velocidad.
- Distraibilidad fácil.
- Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, laboral, sexual) o agitación psicomotora.
- Realización de actividades con alto potencial de consecuencias dañinas (compras compulsivas, inversiones arriesgadas, promiscuidad sexual).
Fase de bajada (depresión):
- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día.
- Pérdida de interés o placer en todas o casi todas las actividades.
- Pérdida o ganancia significativa de peso sin hacer dieta, o disminución/aumento del apetito.
- Insomnio o hipersomnia.
- Agitación o enlentecimiento psicomotor.
- Fatiga o pérdida de energía.
- Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.
- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse.
- Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.
No es que esta persona "se deje llevar" o "sea inestable". Es que su cerebro tiene una desregulación que produce estos cambios extremos. No los elige. Los padece.
La montaña rusa emocional duele porque no hay piso firme. La persona nunca sabe cómo se va a sentir mañana. Eso genera un miedo constante. Además, las fases de subida pueden llevar a tomar decisiones de las que luego se arrepiente. Y las fases de bajada pueden llevarla a querer morir.
Detrás de este trastorno suele haber:
- Una vulnerabilidad biológica heredada. No es culpa de nadie.
- Un desequilibrio en los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo.
- Factores desencadenantes: estrés, pérdidas, cambios de vida, falta de sueño.
- A menudo, un diagnóstico tardío. La persona puede haber pasado años siendo tratada solo de depresión, sin saber que también tenía fases de subida.
La persona con trastorno bipolar suele sentirse confusa, culpable y avergonzada. En las fases de subida, puede hacer cosas de las que luego se arrepiente. En las fases de bajada, puede no reconocerse a sí misma. Y entre medias, a veces no sabe quién es.
Muchas personas con trastorno bipolar no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres inestable por capricho. No es tu culpa. Tu cerebro funciona así. Y se puede tratar."
Hay salida
Lo primero que hay que decir es esto: el trastorno bipolar tiene tratamiento. Se puede estabilizar.
La salida no es "tener más control" por voluntad. La salida es un acompañamiento integral que incluya comprensión, estabilización del estado de ánimo (a menudo con medicación), y aprendizaje de estrategias para prevenir las recaídas.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con trastorno bipolar descubren que es posible:
- Reducir la frecuencia e intensidad de los episodios.
- Aprender a reconocer las primeras señales de una fase de subida o bajada.
- Tomar decisiones más conscientes, incluso en las fases de subida.
- Recuperar la estabilidad y la previsibilidad en la vida.
- Dejar atrás la vergüenza y el aislamiento.
- Reconstruir una vida con sentido, con altibajos pero sin montañas rusas.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
Existen muchas formas de entender el trastorno bipolar. Cada enfoque tiene su valor y puede ser útil para diferentes personas en diferentes momentos.
El enfoque que presentamos aquí es el humanista, existencial y fenomenológico. Es el enfoque que se utiliza ampliamente en Europa y en muchas otras partes del mundo para acompañar estas experiencias sin reducirlas solo a "trastornos", sin etiquetar a la persona y sin tratarla como un conjunto de síntomas que hay que eliminar.
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tus montañas rusas emocionales no son un error. Son una forma de funcionar que tiene una base biológica, pero también una historia y un significado. Y como experiencia humana, puede ser comprendida, acogida y gestionada.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de preguntar "qué tienes", preguntamos "cómo vives tus subidas y tus bajadas".
- En lugar de centrarnos solo en los síntomas, miramos la historia de vida y los desencadenantes.
- En lugar de juzgar tus comportamientos en las fases de subida, los acogemos con comprensión.
- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.
¿Qué conduce al bienestar desde esta visión?
El bienestar no se alcanza solo con eliminar los episodios. Se alcanza aprendiendo a convivir con la vulnerabilidad, reconociendo las señales tempranas, y construyendo una vida estable sin renunciar a la intensidad.
¿Y qué lugar ocupan los episodios?
En la mirada humanista, los episodios de subida y bajada no son solo "disfunciones". Son parte de la experiencia de la persona, que tienen un sentido en su historia. Acompañar no es solo medicar (que a veces es necesario), sino también entender y dar sentido.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio. Y es la mirada que guía la forma en que nuestros profesionales acompañan a quienes viven esta montaña rusa.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
En el counselling, la terapia y/o la psicoterapia humanista no se te mirará como un "bipolar" ni se te pondrá ninguna etiqueta que te encierre. Se te verá como una persona que, en este momento de su vida, vive en una montaña rusa emocional, y necesita un espacio para entender sus subidas y bajadas, aprender a gestionarlas, y recuperar la estabilidad.
No se tratará de "decirte que te esfuerces más". Se tratará de acompañarte a conocer tus patrones, a reconocer las señales tempranas, y a construir una vida más estable sin renunciar a tu intensidad.
El acompañamiento humanista, existencial y fenomenológico te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres un "bipolar". Eres una persona con una historia, una vulnerabilidad, y una forma de sentir el mundo que a veces te desborda. El terapeuta te dirá: "Cuéntame cómo son tus subidas y tus bajadas".
2. Un espacio para entender tu historia sin culpa
¿Cuándo empezaron los episodios? ¿Qué los desencadena? ¿Hay antecedentes familiares? Entenderlo no es para echar la culpa, sino para dejar de cargar con algo que no elegiste.
3. Aprender a reconocer las señales tempranas
Antes de una subida o una bajada, suele haber señales: duermes menos, te vuelves más irritable, o te aíslas. El acompañamiento te ayudará a identificar tus señales particulares.
4. Desarrollar un plan de acción
Cuando notes las señales, ¿qué puedes hacer? ¿Llamar a tu psiquiatra? ¿Aumentar la medicación? ¿Reducir el estrés? ¿Avisar a alguien de confianza? El acompañamiento te ayudará a preparar un plan.
5. Aceptar la medicación si es necesaria
La medicación no es una derrota. Es una ayuda. Como las gafas para quien no ve bien. El acompañamiento te ayudará a aceptar la medicación si tu psiquiatra la recomienda, y a gestionar los efectos secundarios.
6. Gestionar las consecuencias de los episodios
En las subidas, quizás has tomado malas decisiones (deudas, relaciones, palabras hirientes). El acompañamiento te ayudará a reparar el daño y a perdonarte.
7. Reconstruir una vida estable
Ritmos regulares: dormir, comer, hacer ejercicio. Evitar sustancias que desestabilizan (alcohol, drogas, cafeína en exceso). El acompañamiento te ayudará a construir hábitos que protejan tu estabilidad.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
La estabilización no es lineal. Habrá recaídas. No son fracasos. Son información. Un buen acompañamiento las acoge sin juzgar.
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
Si decides buscar acompañamiento para esta dificultad, aquí tienes algunas pistas para encontrar a la persona adecuada:
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional o colegio de psicólogos
Un profesional que pertenece a una asociación profesional referente en el enfoque humanista, existencial y fenomenológico —como AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP y otras— acredita y prestigia su práctica. En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que no te juzgue por tus comportamientos en las subidas
Un buen terapeuta sabe que en las fases de euforia no eres tú quien decide. Te acompañará sin culpa.
3. Que entienda la importancia de la medicación
El trastorno bipolar casi siempre requiere medicación. Un buen terapeuta no se opone a ella, sino que la integra.
4. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento
Pregunta directamente: "¿Has acompañado antes a personas con trastorno bipolar?"
5. Que se coordine con tu psiquiatra si es necesario
Un buen acompañamiento es integrador. El terapeuta y el psiquiatra pueden trabajar juntos.
6. Que te ofrezca una primera conversación sin compromiso
Aprovéchala para conocerle y escuchar tu intuición.
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.