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Infancia y crisis
Lastimarse para calmarse
Autolesiones
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "autolesiones", "autodaño" o "conducta autolesiva". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas que, cuando el dolor interior es insoportable, se hacen daño en el exterior. Cortes, quemaduras, golpes. No es que quieran morir. Es que necesitan calmarse. Y el dolor físico, paradójicamente, les alivia.
No es una llamada de atención. Es una forma de gestionar una angustia que no saben calmar de otro modo. Es como una válvula de escape. Cuando la presión interna es demasiado alta, el corte o el golpe la libera.
Quien vive así suele experimentar:
- Cortes, quemaduras, arañazos o golpes en la piel, normalmente en zonas que pueden esconderse (brazos, muslos, abdomen).
- Una sensación de alivio o liberación después de la autolesión.
- Una sensación de tensión o angustia creciente antes de la autolesión.
- Vergüenza, culpa o asco después de la autolesión.
- Esconden las marcas con ropa de manga larga o pantalones largos.
- Intentos repetidos de dejar de hacerlo, sin éxito.
- A menudo, también depresión, ansiedad, trastornos alimentarios o abuso de sustancias.
No es que esta persona "quiera" hacerse daño. Es que ha encontrado en la autolesión una forma de calmarse que funciona. Y no sabe cómo hacerlo de otra manera.
La autolesión duele porque es un secreto que se lleva en la piel. La persona siente vergüenza, se esconde, miente sobre las marcas. Se siente rara, enferma, fuera de control.
Detrás de la autolesión suele haber:
- Dificultad para gestionar emociones intensas: rabia, tristeza, vacío, ansiedad.
- Un trauma o abuso no resuelto.
- Una baja autoestima profunda.
- Un trastorno límite de la personalidad o depresión.
- Una forma de castigarse por sentirse "mala" o "culpable".
- Una forma de sentirse viva cuando siente un vacío insoportable.
La persona que se autolesiona suele sentirse atrapada. Sabe que no está bien, pero no sabe cómo parar. Y la vergüenza le impide pedir ayuda.
Muchas personas que se autolesionan no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres rara. No estás loca. Has encontrado una forma de calmarte. Pero se puede aprender a calmarse de otras maneras."
Hay salida
La salida no es "dejar de hacerlo por voluntad". La salida es entender qué función cumple la autolesión, y aprender otras formas de gestionar la angustia.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas que se autolesionan descubren que es posible:
- Reducir o dejar de autolesionarse.
- Identificar qué emociones desencadenan la autolesión.
- Aprender otras formas de calmar la angustia (respiración, frío, escribir, dibujar, golpear un cojín).
- Dejar atrás la vergüenza y el secreto.
- Sanar las heridas emocionales de fondo.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tu autolesión no es un error. Es una forma de calmar un dolor que no sabes gestionar de otro modo. Y como forma de regulación, puede ser comprendida y transformada.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de juzgarte, te acompañamos.
- En lugar de decirte "para ya", te ayudamos a entender qué necesitas calmar.
- En lugar de alarmarnos, validamos tu sufrimiento.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres una "autolesionadora". Eres una persona que sufre mucho y ha encontrado una forma de calmarse. El terapeuta no te juzgará.
2. Un espacio para dejar de esconder las marcas
Puedes mostrar las marcas sin que el terapeuta se horrorice. Puedes hablar de ello sin vergüenza.
3. Entender qué desencadena la autolesión
¿Qué sientes justo antes? ¿Rabia? ¿Vacío? ¿Tristeza? ¿Ansiedad? Identificarlo es el primer paso.
4. Aprender otras formas de calmar la angustia
No se trata de "aguantar". Se trata de encontrar alternativas que funcionen: apretar un cubo de hielo, chasquear una goma en la muñeca, escribir, dibujar, respirar.
5. Acompañar el dolor de fondo
Detrás de la autolesión suele haber un dolor profundo: trauma, abuso, pérdidas. Ese dolor puede ser acompañado.
6. Trabajar la culpa y la vergüenza
Las marcas no son motivo de vergüenza. Son señales de que has estado sufriendo mucho. El acompañamiento te ayudará a dejar de castigarte por castigarte.
7. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
No se trata de "dejar de autolesionarte ya". Se trata de entender y transformar. Las recaídas no son fracasos.
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que no se alarme ni te juzgue
3. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.