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Neurodiversidad
La mente que va por libre
TDAH
En otros lugares, esta forma de funcionar se ha llamado "TDAH", "trastorno por déficit de atención e hiperactividad". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas cuya mente va por libre. La atención se dispersa como una mariposa que no se posa en ningún sitio. O al revés, se hiperenfoca en algo que les interesa y pierden la noción del tiempo. A veces están inquietas, necesitan moverse, no pueden estar quietas. Otras veces están en la luna, ausentes, perdidas en sus pensamientos.
No es que esta persona sea "vaga" o "desordenada". Es que su cerebro funciona con otro ritmo. Las instrucciones se les olvidan. Llegan tarde aunque se esfuercen. Pierden las llaves, el móvil, la cartera. Empiezan proyectos y no los terminan. Se sienten constantemente desbordadas por la vida cotidiana.
Quien vive así suele experimentar:
- Dificultad para prestar atención a detalles o cometer errores por descuido.
- Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades.
- Parece no escuchar cuando le hablan directamente.
- No sigue instrucciones y no termina tareas.
- Dificultad para organizarse.
- Evita tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Pierde objetos necesarios para las tareas.
- Se distrae fácilmente por estímulos externos o pensamientos internos.
- Olvida actividades cotidianas.
- En algunos casos, inquietud, necesidad de moverse, dificultad para estar quieto.
- Actúa sin pensar, interrumpe a otros, dificultad para esperar su turno.
No es que esta persona "quiera" ser así. Es que su cerebro no regula la atención, la impulsividad y la actividad de la misma manera.
El TDAH duele porque la vida cotidiana es una lucha constante. Los demás parecen organizarse sin esfuerzo, mientras que la persona con TDAH siente que tiene que esforzarse el triple para conseguir la mitad. Y aun así, falla. Llega tarde. Pierde cosas. Le llaman "vago", "desordenado", "irresponsable". Y termina creyéndoselo.
Detrás del TDAH suele haber:
- Una base biológica y hereditaria. El cerebro regula la atención y la impulsividad de otra manera.
- Un diagnóstico tardío, especialmente en niñas y mujeres, que pasan desapercibidas.
- Una historia de fracaso escolar y baja autoestima.
- Una sensación constante de no estar a la altura.
La persona con TDAH suele sentirse agotada, frustrada y avergonzada. Sabe que debería organizarse mejor, pero no sabe cómo.
Muchas personas con TDAH no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres vago. No eres desordenado. Tu cerebro funciona de otra manera. Y hay estrategias que pueden ayudarte."
Hay salida
La salida no es "esforzarte más". Eso solo lleva al agotamiento. La salida es entender cómo funciona tu cerebro, aprender estrategias adaptadas a tu ritmo, y dejar de culparte por no ser como los demás.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con TDAH descubren que es posible:
- Entender su funcionamiento sin culpa.
- Aprender estrategias de organización adaptadas a su cerebro.
- Gestionar la impulsividad y la distracción.
- Mejorar la autoestima.
- Dejar de sentirse un "fracaso".
- Usar la medicación si es necesaria, sin vergüenza.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tu TDAH no es un error. Es una forma de funcionar. Y como forma de funcionar, puede ser comprendida y gestionada, no solo medicada.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de preguntar "qué tienes", preguntamos "cómo funciona tu atención".
- En lugar de decirte "esfuérzate más", te ayudamos a encontrar estrategias que sí funcionan para ti.
- En lugar de juzgar tu desorden, lo acogemos con comprensión.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres un "TDAH". Eres una persona con una forma particular de atención, que tiene retos y también fortalezas.
2. Un espacio para entender tu funcionamiento
¿En qué situaciones te concentras bien? ¿Cuándo te dispersas? ¿Qué estrategias has probado? ¿Qué ha funcionado?
3. Aprender estrategias adaptadas
No sirven las mismas estrategias para todo el mundo. El acompañamiento te ayudará a encontrar las que sí funcionan para ti: listas, alarmas, organización visual, dividir tareas, etc.
4. Gestionar la culpa y la vergüenza
Años de fracaso escolar, de críticas, de llamadas al orden, dejan marca. El acompañamiento te ayudará a soltar esa mochila.
5. Aceptar la medicación si es necesaria
La medicación no es una derrota. Es una ayuda. Como las gafas para quien no ve bien. El acompañamiento te ayudará a tomar decisiones informadas.
6. Mejorar la autoestima
Tu cerebro tiene fortalezas: creatividad, capacidad de hiperfoco, pensamiento divergente, energía. El acompañamiento te ayudará a verlas.
7. Aprender a pedir adaptaciones
En el trabajo, en los estudios, en la vida. Tienes derecho a pedir adaptaciones. El acompañamiento te ayudará a hacerlo sin vergüenza.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que entienda el TDAH y no lo reduzca a "falta de disciplina"
3. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.