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Enfermedad y cuerpo

La menopausia como extrañamiento

Menopausia

En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "menopausia", "climaterio" o "cambio hormonal". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.

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¿Qué está viviendo esta persona?

Hay mujeres que un día notan que algo ha cambiado. No es solo que dejen de tener la regla. Es que el cuerpo se comporta de otra manera. Sofocos, sudores nocturnos, insomnio, sequedad vaginal, cambios de humor, irritabilidad, tristeza. A veces, la cabeza se nubla: dificultad para concentrarse, olvidos.

No es que esta mujer "se esté volviendo loca". Es que sus hormonas están cambiando. Y ese cambio afecta al cuerpo, a la mente y al ánimo.

La menopausia no es una enfermedad. Es una etapa natural de la vida. Pero para muchas mujeres, es una etapa difícil.

Quien vive así suele experimentar:

- Sofocos y sudores nocturnos.

- Problemas de sueño.

- Sequedad vaginal, molestias en las relaciones sexuales.

- Cambios de humor: irritabilidad, tristeza, ansiedad.

- Dificultades de memoria y concentración ("niebla mental").

- Fatiga.

- Aumento de peso, cambios en la piel y el cabello.

- Pérdida de la regla.

- Sentimientos de pérdida: juventud, fertilidad, atractivo.

- A veces, también depresión o ansiedad.

No es que esta mujer "exagere" o "se queje". Es que su cuerpo está cambiando, y esos cambios son reales y a veces muy incómodos.
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¿Por qué duele tanto?

La menopausia duele porque es un cambio que no se elige. El cuerpo cambia sin permiso. Y la sociedad a menudo trata la menopausia como un tabú, algo de lo que no se habla. Las mujeres se sienten solas, avergonzadas, incomprendidas.

Además, la menopausia puede ir acompañada de un duelo: la pérdida de la juventud, de la fertilidad, del atractivo según los cánones sociales.

La mujer menopáusica suele sentirse invisible, "fuera del mercado", a veces vieja antes de tiempo.

Muchas mujeres menopáusicas no han tenido la oportunidad de escuchar: "La menopausia no es el final. Es un cambio. Y se puede atravesar con acompañamiento, con información, con recursos."

Hay salida

La salida no es "dejar de tener síntomas" (a veces no se puede). La salida es entender lo que está pasando en tu cuerpo, aprender a gestionar los síntomas, y aceptar esta nueva etapa sin vergüenza.

Con el acompañamiento adecuado, muchas mujeres menopáusicas descubren que es posible:

- Reducir los sofocos y otros síntomas.

- Mejorar el sueño.

- Regular el ánimo.

- Mantener una vida sexual plena.

- Aceptar los cambios en el cuerpo.

- Dejar de sentirse invisible.

- Vivir esta etapa con plenitud.

Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo sola.

Un enfoque diferente: la mirada humanista

¿En qué consiste esta mirada?

Parte de una idea sencilla y profunda: la menopausia no es una enfermedad. Es un cambio natural. Pero duele. Y merece ser acompañado.

¿Cómo se traduce esto en la práctica?

- En lugar de minimizar tus síntomas, los validamos.

- En lugar de decirte "es normal", te acompañamos a gestionarlo.

- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.

Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.

¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?

El acompañamiento te ofrece:

1. Una mirada incondicional, sin etiquetas

Aquí no eres "una menopáusica". Eres una mujer con un cuerpo que cambia. El terapeuta te escucha sin juzgar.

2. Un espacio para entender lo que te pasa

Información sobre la menopausia: qué pasa en tu cuerpo, por qué tienes estos síntomas, qué puedes hacer.

3. Gestionar los síntomas

Sofocos: respiración, ventilador, ropa de capas. Insomnio: higiene del sueño. Sequedad vaginal: lubricantes, cremas, opciones médicas. El acompañamiento te orienta.

4. Trabajar el ánimo

Los cambios hormonales afectan al ánimo. El acompañamiento te ayudará a distinguir entre los cambios hormonales y una posible depresión o ansiedad.

5. Aceptar los cambios en el cuerpo

El cuerpo ya no es el de los veinte. Y está bien. El acompañamiento te ayuda a aceptar esta nueva versión de ti.

6. Recuperar la vida sexual

La sequedad vaginal no es el fin del sexo. Hay recursos. El acompañamiento te ayuda a explorarlos sin vergüenza.

7. Dejar de sentirse invisible

La sociedad te vuelve invisible. Pero tú no eres la sociedad. El acompañamiento te ayuda a reclamar tu lugar.

8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias

¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?

1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.

2. Que tenga experiencia en menopausia o salud de la mujer

3. Que no minimice tus síntomas

4. Que pueda derivar a un médico si es necesario (tratamiento hormonal, etc.)

Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento

Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.

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