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Pérdida y duelo
La indiferencia como refugio
Trastorno esquizoide
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "trastorno esquizoide de la personalidad" o "personalidad esquizoide". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas que han convertido la indiferencia en un refugio. No es que no tengan emociones. Es que las emociones les desbordan, y han aprendido a apagarlas. Prefieren estar solos. Las relaciones les agotan. No buscan el contacto con los demás. No necesitan aprobación ni afecto. O al menos eso creen.
Quien vive así puede parecer frío, distante, desinteresado. No es que no le importe nada. Es que ha aprendido que sentir duele. Y la soledad es más segura.
No es que esta persona "sea así" por elección. Es que probablemente en su infancia aprendió que mostrar emociones era peligroso o inútil.
Quien vive así suele experimentar:
- No desea ni disfruta las relaciones personales, incluyendo las familiares.
- Prefiere actividades solitarias.
- Poco o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
- Disfruta con pocas actividades, si es que disfruta alguna.
- No tiene amigos íntimos o confidentes.
- Parece indiferente a las alabanzas o a las críticas de los demás.
- Muestra frialdad emocional, distancia o aplanamiento afectivo.
No es que esta persona "quiera" estar sola. Es que ha aprendido que la soledad es más segura que el riesgo de sentir.
La indiferencia como refugio duele porque la persona se pierde la vida. Las relaciones, la alegría, el amor, la tristeza compartida. Todo eso queda fuera. La persona vive en un mundo gris, plano, sin emociones. Y aunque diga que no le importa, por dentro hay un vacío.
La persona esquizoide suele sentirse incomprendida. Los demás la ven como rara, fría, insensible. Y ella se aleja aún más.
Muchas personas con este rasgo no han tenido la oportunidad de escuchar: "La indiferencia te protegió, pero también te aisló. Puedes aprender a sentir sin desbordarte."
Hay salida
La salida no es "convertirte en un extrovertido". La salida es aprender a conectar con tus emociones sin miedo, y a relacionarte con los demás desde una distancia que te sea cómoda.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas con este rasgo descubren que es posible:
- Conectar con sus propias emociones.
- Permitirse sentir sin desbordarse.
- Tener relaciones (pocas, pero significativas).
- Salir del aislamiento.
- Vivir una vida con más color.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tu indiferencia no es un defecto. Es una protección que aprendiste para no sufrir. Pero la protección te ha aislado. Ahora puedes aprender a sentir sin miedo.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de forzarte a sentir, respetamos tu ritmo.
- En lugar de juzgar tu frialdad, la entendemos.
- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres un "esquizoide". Eres una persona que se protegió del dolor a través de la indiferencia. El terapeuta te acompaña sin forzarte a sentir.
2. Un espacio seguro
La terapia es un lugar donde no te van a invadir. Puedes ir a tu ritmo. Puedes estar callado. No pasa nada.
3. Entender tu historia
¿Qué te llevó a apagar las emociones? ¿Un entorno hostil? ¿Trauma? ¿Abandono? Entenderlo ayuda a desactivar la protección.
4. Reconectar con las emociones poco a poco
No se trata de sentir todo de golpe. Pequeños ejercicios: ¿qué sientes ahora? ¿Dónde lo sientes en el cuerpo? El acompañamiento te enseña.
5. Relaciones a tu ritmo
No necesitas tener muchos amigos. Con uno es suficiente. El acompañamiento te ayuda a construir una relación terapéutica como modelo.
6. Aprender a tolerar las emociones
El miedo a las emociones viene de pensar que te van a desbordar. El acompañamiento te ayuda a ver que puedes sentirlas sin morir.
7. Salir del aislamiento
Poco a poco, a tu ritmo. El acompañamiento te sostiene.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que tenga experiencia en trastornos de la personalidad o aislamiento emocional
3. Que respete tu ritmo y no te fuerce a sentir
4. Que tenga paciencia
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.