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Discriminación y relaciones
El peso de ser mirado con odio
Racismo
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "racismo", "discriminación racial" o "xenofobia". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas cuyo color de piel, rasgos o origen se convierten en motivo de exclusión, insultos o violencia. No es un hecho puntual. Es una forma de habitar el mundo. Saber que por tu aspecto te van a mirar diferente, te van a tratar peor, te van a cerrar puertas.
El racismo no es solo insultos. Es también miradas, silencios, suposiciones ("serás bueno en deporte", "no serás muy inteligente"), trato desigual en tiendas, en trabajos, en la calle, en la policía.
Quien vive así puede tener miedo al salir a la calle. Puede sentir que tiene que demostrar más que los demás para ser valorado. Puede interiorizar el racismo y empezar a sentirse inferior.
No es que esta persona "exagere" o "se ofenda por todo". El racismo duele. Y duele más cuando es constante.
Quien vive así suele experimentar:
- Insultos, comentarios despectivos o bromas sobre su raza u origen.
- Miradas, gestos, silencios que hieren.
- Dificultades para encontrar trabajo, vivienda, acceso a servicios.
- Trato desigual en tiendas, restaurantes, bancos.
- Ser detenido o multado con más frecuencia por la policía.
- Miedo a salir a la calle, a hablar en público, a mostrarse.
- Rabia contenida, tristeza, impotencia.
- Estrés crónico (estar siempre alerta, anticipando el próximo golpe).
- Ansiedad, depresión, baja autoestima.
- Internalización del racismo (empezar a creer que realmente eres menos).
No es que esta persona "quiera" estar así. Es que el racismo es una forma de violencia estructural que desgasta.
El racismo duele porque ataca la identidad más profunda. No es algo que hayas hecho. Es algo que eres. Y la sociedad te dice que eso que eres es malo, es inferior, es peligroso. Esa es una herida profunda.
Además, el racismo es estresante. Vives en alerta. Te duele cada microagresión. Te cansas.
La persona racializada suele sentirse enfadada, impotente, triste, a veces avergonzada (aunque no debería).
Muchas personas racializadas no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres tú. Es el racismo de los demás. No mereces ser tratado así. Tu identidad es valiosa. Hay formas de enfrentarlo y de cuidarte."
Hay salida
La salida no es "dejar de ser quien eres". La salida es aprender a enfrentar el racismo, a cuidar tu salud mental, a encontrar tu comunidad, y a luchar por tus derechos.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas racializadas descubren que es posible:
- Reconocer que el racismo es real (no es cosa tuya).
- Gestionar el estrés y la rabia.
- Encontrar comunidades donde eres aceptado.
- Aprender a responder a los comentarios racistas (si quieres).
- Denunciar el racismo si es posible.
- Reconstruir la autoestima (no eres menos por lo que otros digan).
- Conectar con tus raíces y tu cultura con orgullo.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: no eres tú. Es el racismo de los demás. No mereces ser tratado así. Tu identidad es valiosa.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de decirte "no le des importancia", validamos tu sufrimiento.
- En lugar de minimizarlo, te acompañamos.
- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres "una víctima del racismo". Eres una persona que sufre por un trato injusto. El terapeuta te cree.
2. Un espacio para la rabia
Puedes enfadarte. La rabia es legítima. El terapeuta no te dirá "cálmate".
3. Reconocer el racismo
A veces, la persona normaliza el racismo. El acompañamiento te ayuda a ver que no es normal.
4. Gestionar el estrés
Vivir con racismo es estresante. El acompañamiento te enseña a cuidarte.
5. Encontrar comunidad
No estás solo. Hay otros como tú. El terapeuta puede orientarte sobre asociaciones, grupos de apoyo.
6. Decidir cómo responder
No estás obligado a enfrentarte a cada comentario. El acompañamiento te ayuda a decidir cuándo sí y cuándo no.
7. Reconstruir la autoestima
El racismo te hace sentir menos. El acompañamiento te ayuda a recordar tu valor y tu orgullo.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que tenga sensibilidad y formación en racismo y diversidad cultural
3. Que no minimice tu experiencia
4. Que te crea
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.