← Volver a todos los problemas
Infancia y crisis
Duelo por no haber podido tener hijos
Infertilidad
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "infertilidad", "esterilidad" o "no maternidad no deseada". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
?
¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas que desean tener hijos y no pueden. No es que no quieran. Es que el cuerpo no responde, o los tratamientos no funcionan, o la vida no les ha dado la oportunidad. Y el duelo por esos hijos que no llegan es profundo, silencioso, a veces invisible.
Quien vive así puede haber pasado por años de tratamientos de fertilidad: hormonas, inseminaciones, fecundaciones in vitro, pérdidas, falsas esperanzas. O puede que nunca haya podido intentarlo por falta de pareja, por enfermedad, por edad. O puede que haya tenido hijos, pero no tantos como deseaba.
El dolor no es solo físico (los tratamientos duelen). Es emocional y existencial. Un proyecto de vida que no se cumple. Un rol que no se ejerce. Una familia imaginada que no llega a ser real.
Quien vive así suele experimentar:
- Tristeza profunda al ver embarazos o bebés.
- Dificultad para estar con amigos que tienen hijos o están embarazadas.
- Sentimientos de envidia, rabia, culpa o vergüenza.
- Pérdida de sentido: "¿Para qué vivo si no puedo ser madre/padre?"
- Deterioro de la relación de pareja por el estrés de los tratamientos.
- Aislamiento social.
- Ansiedad o depresión.
- En algunos casos, pensamientos de no querer seguir viviendo.
No es que esta persona "exagere" o "se obsesione". Es que el deseo de tener hijos es muy profundo para muchas personas. Y no poder cumplirlo es un duelo real.
La infertilidad duele porque el duelo no es reconocido socialmente. Si se muere un ser querido, la sociedad entiende que estés de duelo. Pero si no puedes tener hijos, la gente te dice "ya llegará", "prueba otra cosa", "hay otras opciones", o incluso "disfruta de la vida sin hijos". No entienden la profundidad del dolor.
La persona que no puede tener hijos se siente sola, incomprendida, a veces culpable (¿lo habré hecho mal?).
Detrás de este duelo suele haber:
- Un deseo profundo y legítimo de ser madre o padre.
- Una pérdida de expectativas y de proyecto de vida.
- Un duelo por el hijo biológico que no llegará.
- Un duelo por el embarazo, el parto, la lactancia, la experiencia corporal.
- Un duelo por el rol social de "madre" o "padre".
- Un duelo por los nietos que no tendrán los abuelos.
- A veces, también el fin de una relación de pareja por la infertilidad.
Muchas personas en esta situación no han tenido la oportunidad de escuchar: "Tu dolor es real. No eres exagerada. El duelo por los hijos que no llegan es un duelo legítimo. Y se puede acompañar."
Hay salida
La salida no es "dejar de desear tener hijos". La salida es atravesar el duelo, encontrar un nuevo sentido a la vida, y decidir qué quieres hacer con lo que sí es posible.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas en esta situación descubren que es posible:
- Atravesar el duelo por los hijos que no llegan.
- Decidir si seguir con los tratamientos o detenerse, sin culpa.
- Explorar otras opciones (adopción, acogida, donación de óvulos o semen).
- Reconstruir una vida con sentido sin hijos.
- Aprender a estar con amigos que tienen hijos sin que duela tanto.
- Recuperar la relación de pareja si está dañada.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tu duelo es real. No es exagerado. Es la pérdida de un proyecto de vida, de una identidad soñada, de unos nietos imaginados. Y merece ser acompañado.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de minimizar tu dolor, lo validamos.
- En lugar de decirte "prueba otra cosa", te acompañamos en tu proceso.
- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
El acompañamiento te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres una "mujer estéril" o un "hombre infértil". Eres una persona con un deseo profundo de tener hijos y un dolor real por no poder.
2. Un espacio para llorar lo perdido
El duelo hay que vivirlo. El acompañamiento te sostiene mientras lloras.
3. Decidir sobre los tratamientos sin presión
¿Seguir? ¿Parar? ¿Probar otra cosa? La decisión es tuya. El acompañamiento te ayuda a pensar con claridad.
4. Explorar otras opciones
Adopción, acogida, donación. No son "segundas opciones". Son caminos diferentes. El acompañamiento te ayuda a explorarlos sin prisa.
5. Reconstruir una vida con sentido sin hijos
Si decides no seguir buscando, el acompañamiento te ayuda a construir un proyecto de vida diferente: trabajo, viajes, activismo, cuidado de sobrinos, arte. La vida puede ser plena también sin hijos.
6. Trabajar la relación de pareja
La infertilidad puede dañar mucho a la pareja. El acompañamiento ofrece espacio para ambos.
7. Aprender a estar con otros
¿Cómo estar con amigos que tienen hijos? ¿Cómo ir a cumpleaños infantiles? El acompañamiento te ayuda a encontrar tu lugar.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional (AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP, etc.). En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que no minimice tu dolor
3. Que tenga experiencia en duelo e infertilidad
4. Que pueda trabajar también con la pareja si lo deseas
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.