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Estado de ánimo
Arrancarse el pelo para calmarse
Tricotilomanía
En otros lugares, esta experiencia se ha llamado "tricotilomanía" o "trastorno de arrancamiento del cabello". Nosotros preferimos describir la experiencia, no etiquetarla. Tú decides qué palabra, si alguna, te acompaña mejor. Lo importante no es el nombre, sino que lo que sientes tiene sentido, tiene historia y, sobre todo, tiene salida.
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¿Qué está viviendo esta persona?
Hay personas que, sin apenas darse cuenta, se arrancan el pelo. Puede ser el cabello, las cejas, las pestañas, la barba, el vello de las piernas o de los brazos. No es que quieran hacerlo. Es que sus dedos empiezan a buscar, a tocar, a tirar. Y cuando tiran, sienten una especie de alivio. Una tensión que se disuelve.
Quien vive así puede pasar horas en este ritual. A veces es consciente, a veces es automático: mientras ve la televisión, mientras lee, mientras está en el teléfono, mientras está acostado. Sus dedos actúan sin permiso. Después, mira el resultado y siente vergüenza. Calvas, zonas sin pelo, cejas despobladas. Y se promete que no volverá a hacerlo. Pero al día siguiente, o al rato, vuelve a tirar.
Quien vive así suele experimentar:
- Arrancamiento recurrente del cabello que provoca pérdida de pelo visible.
- Una sensación creciente de tensión antes de arrancar, o cuando intenta resistirse.
- Placer, alivio o satisfacción al arrancar el pelo.
- Intentos repetidos de reducir o dejar de arrancar, sin éxito.
- El arrancamiento le causa malestar significativo o interfiere en su vida social, laboral o académica.
- Evita situaciones sociales por vergüenza (piscina, peluquería, viento).
- Se siente avergonzado, culpable, y a menudo esconde las zonas afectadas con maquillaje, sombreros o pelucas.
No es que esta persona sea "rara" o "tenga manías". Es que ha encontrado en el arrancamiento una forma de regular una tensión interna que no sabe cómo calmar de otro modo. Es como una válvula de escape.
La tricotilomanía duele porque es un secreto que se lleva en la piel. La persona se siente avergonzada de su aspecto, pero no puede parar. Es un círculo vicioso: la vergüenza genera tensión, y la tensión genera más ganas de arrancar.
Detrás del arrancamiento suele haber:
- Una forma de gestionar emociones difíciles: ansiedad, aburrimiento, estrés, soledad, rabia contenida. Arrancar calma. Por un rato.
- Una necesidad de estimulación sensorial. Para algunas personas, la sensación táctil de tirar del pelo es placentera o reguladora.
- Un trastorno de ansiedad de base, o una tendencia a los comportamientos repetitivos.
- En algunos casos, antecedentes de trauma o estrés temprano. El arrancamiento puede haber empezado como una forma de autocalmarse en la infancia.
- Una baja autoestima: la persona se siente fea, rara, fuera de control.
La persona que se arranca el pelo suele sentirse profundamente avergonzada. Cree que es la única. Cree que es un bicho raro. Cree que si alguien lo descubre, la rechazará. Y esa vergüenza la aísla todavía más.
Muchas personas que viven esto no han tenido la oportunidad de escuchar: "No eres un bicho raro. No eres la única. Esto que te pasa tiene sentido. Has encontrado una forma de calmarte. Y se puede aprender a calmarse de otras maneras."
Hay salida
Lo primero que hay que decir es esto: la recuperación es posible. No es fácil. Pero se sale.
La salida no es "tener más fuerza de voluntad". La salida es entender qué función cumple el arrancamiento, y aprender otras formas de gestionar la tensión, la ansiedad o el aburrimiento.
Con el acompañamiento adecuado, muchas personas que se arrancan el pelo descubren que es posible:
- Reducir progresivamente la frecuencia e intensidad del arrancamiento.
- Identificar las situaciones y emociones que lo desencadenan.
- Aprender otras formas de calmar la tensión o el aburrimiento.
- Dejar atrás la vergüenza y el secreto.
- Recuperar la confianza en uno mismo y en el propio aspecto.
Hay salida. No es fácil. Pero se sale. Y no tienes que hacerlo solo.
Un enfoque diferente: la mirada humanista
Existen muchas formas de entender el arrancamiento de pelo. Cada enfoque tiene su valor y puede ser útil para diferentes personas en diferentes momentos.
El enfoque que presentamos aquí es el humanista, existencial y fenomenológico. Es el enfoque que se utiliza ampliamente en Europa y en muchas otras partes del mundo para acompañar estas experiencias sin reducirlas a "trastornos", sin etiquetar a la persona y sin tratarla como un conjunto de síntomas que hay que eliminar.
¿En qué consiste esta mirada?
Parte de una idea sencilla y profunda: tu arrancamiento no es un error. Es una forma —dolorosa pero eficaz— de regular una tensión interna que no has sabido calmar de otro modo. Y como forma de regulación, puede ser comprendida, acogida y transformada.
¿Cómo se traduce esto en la práctica?
- En lugar de preguntar "cuánto pelo te arrancas", preguntamos "qué sientes justo antes de arrancar, y qué sientes después".
- En lugar de centrarnos en el síntoma, miramos la emoción que lo desencadena.
- En lugar de juzgar, acogemos.
- En lugar de etiquetarte, te ayudamos a describir tu propia experiencia.
¿Qué conduce al bienestar desde esta visión?
El bienestar no se alcanza solo con dejar de arrancar. Se alcanza aprendiendo otras formas de gestionar la tensión, la ansiedad, el aburrimiento o la rabia, y dejando atrás la vergüenza.
¿Y qué lugar ocupa el arrancamiento?
En la mirada humanista, el arrancamiento no es un "tics" ni una "manía sin sentido". Es una estrategia de autorregulación que en algún momento tuvo sentido. Acompañar no es quitarte esa válvula de escape sin darte otra. Es ayudarte a encontrar otras formas de calmarte.
Esta es la mirada que ofrecemos en este directorio. Y es la mirada que guía la forma en que nuestros profesionales acompañan a quienes viven esta experiencia.
¿Cómo puede ayudar un acompañamiento humanista?
En el counselling, la terapia y/o la psicoterapia humanista no se te mirará como un "trastorno" ni se te pondrá ninguna etiqueta que te encierre. Se te verá como una persona que, en este momento de su vida, tiene una forma de calmarse que le hace daño, y necesita un espacio para entender qué hay detrás y encontrar otras formas de regular su mundo interior.
No se tratará de "decirte que pares de arrancar". Se tratará de acompañarte a descubrir qué sientes antes de arrancar, y a aprender otras formas de gestionar esa tensión.
El acompañamiento humanista, existencial y fenomenológico te ofrece:
1. Una mirada incondicional, sin etiquetas
Aquí no eres un "trastorno". Eres una persona con una historia, unas tensiones, y una forma de calmarte que te da vergüenza. El terapeuta te dirá: "Cuéntame qué sientes cuando tus dedos buscan el pelo".
2. Un espacio para dejar de sentir vergüenza
Fuera de la terapia, quizás escondes las zonas sin pelo, evitas el viento, la piscina, la peluquería. Dentro, descubrirás que hay alguien que te acompaña sin juzgar. No se trata de culparte. Se trata de entender.
3. Comprender tu historia sin culpar a nadie
¿Cuándo empezó? ¿Qué función cumple: calmar la ansiedad, liberar tensión, combatir el aburrimiento, sentir algo? Entenderlo no es para echar la culpa, sino para dejar de cargar con algo que no elegiste.
4. Aprender a identificar los desencadenantes
El acompañamiento te ayudará a identificar en qué situaciones, emociones o momentos del día aparece el impulso. Conocerlos es el primer paso para poder intervenir.
5. Aprender otras formas de calmar la tensión
Sujetar una pelota antiestrés, apretar un objeto con textura, darse un masaje en las manos, respirar hondo, salir a caminar. El acompañamiento te ayudará a encontrar alternativas que funcionen para ti.
6. Acompañar las recaídas sin culpa
Las recaídas no son fracasos. Son información. Un buen acompañamiento las acoge sin juzgar.
7. Recuperar la confianza en tu aspecto
Poco a poco, el pelo vuelve a crecer. Y poco a poco, la vergüenza se va disolviendo. El acompañamiento te ayudará a reconciliarte con tu imagen.
8. Un proceso a tu ritmo, sin plazos ni exigencias
No se trata de "dejar de arrancar ya". Se trata de entender y transformar. Un buen acompañamiento respeta tus tiempos.
¿Qué debo buscar en un counsellor o terapeuta?
Si decides buscar acompañamiento para esta dificultad, aquí tienes algunas pistas para encontrar a la persona adecuada:
1. Que sea miembro activo de una asociación profesional o colegio de psicólogos
Un profesional que pertenece a una asociación profesional referente en el enfoque humanista, existencial y fenomenológico —como AECO, AIGC, FEAP, AETG, AEIPP, AICO, BACP y otras— acredita y prestigia su práctica. En Europa, la EACP es la entidad que nuclea el movimiento del counselling.
2. Que no te juzgue ni te etiquete
Si el terapeuta te dice "eso es raro" o "tienes que parar", no es el adecuado.
3. Que entienda que esto no es "falta de voluntad"
Un buen terapeuta sabe que el arrancamiento no se controla con fuerza de voluntad.
4. Que tenga experiencia en este tipo de acompañamiento
Pregunta directamente: "¿Has acompañado antes a personas con arrancamiento de pelo?"
5. Que te ofrezca una primera conversación sin compromiso
Aprovéchala para conocerle y escuchar tu intuición.
Profesionales que acompañan este tipo de sufrimiento
Próximamente habrá profesionales especializados en este acompañamiento.